Réplicas: ¿por qué la tierra sigue temblando?
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Un gran terremoto rara vez termina con una sola sacudida. En las horas, días y semanas siguientes suele llegar una cola de sismos menores — las réplicas. No son señal de que algo vaya mal; son el subsuelo encontrando un nuevo equilibrio.
¿Qué es una réplica?
Cuando el sismo principal desplaza la roca a lo largo de la falla, las tensiones cambian en toda la zona que rodea la ruptura. Las fracturas vecinas deben adaptarse a las nuevas condiciones, y cada pequeño ajuste es un nuevo sismo, más pequeño. Por eso las réplicas golpean la misma zona que el sismo principal — típicamente a menos de una longitud de ruptura de distancia.
¿Cuán fuertes y durante cuánto tiempo?
Dos reglas básicas de la sismología: el número de réplicas decae rápidamente con el tiempo (la llamada ley de Omori — el segundo día trae típicamente cerca de la mitad que el primero), y la réplica más fuerte suele quedar alrededor de una magnitud por debajo del sismo principal. Tras un M7 cabe esperar réplicas en torno a M6 — que ya es de por sí un sismo serio. Después de sismos muy grandes, la cola puede durar meses o años.
Por qué las réplicas son peligrosas
Las réplicas son más débiles que el sismo principal, pero golpean edificios ya debilitados. Muros que apenas resistieron el sismo principal pueden caer con una réplica. De ahí el consejo tras los grandes sismos: no entres en edificios dañados — y conoce las reglas básicas de seguridad.
Sigue una secuencia de réplicas en vivo
Después de cualquier gran sismo puedes seguir la secuencia en el mapa en vivo de EarthquakeIndex: busca la zona, elige 7 o 30 días y observa cómo los puntos se agrupan alrededor del sismo principal. Arrastra sobre el sismograma de abajo y verás cómo los sismos se concentran justo después del principal y se van apagando poco a poco — la ley de Omori a simple vista.